Las rosas de Chucho, desertor por amor
Lunes, 8 de Marzo de 2010En 1935, Santiago Gómez- Pola “Chucho”, el octavo de trece hermanos, nacido en Villagarcía de Arosa llegaba a Buenos Aires como marinero del Juan Sebastián Elcano. En una de las salidas de permiso, conoció a Manuela, Manolita, hija también de gallegos afincados en Argentina.
El día en que el Elcano debía marchar de Buenos Aires, Chucho no estaba a bordo: había desertado por amor, Nunca volvería a España.
Desde entonces, cada vez que Elcano tocaba el Puerto de Buenos Aires y abría sus puertas a los visitantes, Chucho, se acercaba al barco con Manolita. Nunca se atrevió a pisar la pasarela, pero siempre, desde su primero y único viaje, encomendaba a Manolita que subiera a bordo y pidiera permiso para dejar un ramo de rosas rojas ante la Virgen del Carmen en la Capilla de Elcano. Mientras, él esperaba en el muelle mirando el barco con sentimientos que podemos fác¡cilmente imaginar. En 1978, Chucho, que nunca regresó a España, moriría en Argentina, sin descendencia.
El sábado pasado, su sobrino-nieto, Javier, repitió el ritual. Su mujer, Gabriela, subió a bordo del Elcano con un ramo de rosas rojas y pidió permiso para llevarlas a la capilla. Pero esta vez fue diferente: el descendiente de Chucho no se quedó, como él, en el muelle. Javier también subió a bordo y entró con Gabriela a la capilla. Javier, el sobrino-nieto de Chucho fue esta vez quien depositó las rosas ante la Virgen del Carmen en nombre de su tío-abuelo.
Tuve la suerte de asistir a ese momento. Javier Calviño, el descendiente de Chucho, trabaja conmigo en la Embajada de España en Buenos Aires, donde es el Director de la Oficina Técnica de Cooperación al Desarrollo.













